Empezando
por la canción que da nombre al disco, con su machacona
pero genial melodía (tiiin-titotito-tiiin...), canción
que por cierto tiene el triste record de ser la canción
más malinterpretada de la historia, pues para mucha
gente se trata de un himno a los USA cuando en realidad
se trata de un repaso despiadado de las miserias
que pasaron los veteranos de la guerra de Vietnam al volver
a casa; siguiendo por la salvaje "Cover me",
con su riff casi tan machacón como el anterior y
su historia de almas que se buscan para protegerse del "mundo
salvaje" que aúlla puertas afuera.
Con
"Working on the highway", "Darlington County"
y "Glory Days" el Boss se explaya en un rock'n'roll
que bebe directamente de Elvis y Chuck Berry pero con su
E-street Band rejuveneciendo el género y marcando
ritmos irresistibles. Deja su huella impagable en todos
los temas el saxo del gran Clarence Cleamons, posiblemente
el miembro más influyente de la banda.
Pero
no todo son guitarrazos y riffs contundentes. También
hay sensibilidad en nuestro rockero para las baladas. Y
son éstas de una desolación y melancolía
estremecedoras. "Downbound train", "I'm on
fire" y "My hometown" tratan de problemas
comunes de gente común pero no por ello menos tristes
y desesperanzadores. El paro y la crisis económica
y sus repercusiones en los seres y en las relaciones humanas.
Por
último, "No surrender", "Bobby Jean"
y "Dancing in the dark" son canciones nacidas
para ser coreadas en los grandes estadios. Enormemente pegadizas,
con coros vocales estilo Beach Boys, tocan los temas recurrentes
en la discografía springsteeniana: la noche, la huida,
la amistad,...
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