Tres ciudades (Madrid, Nueva York, Buenos Aires), las
inspiraciones de siempre (el rock americano de toda la
vida, del Boss, de Dylan, de Ryan Adams y Tom Petty, el
folklore español del que se acabó enamorando
en los noventa, y su querido tango argentino) más
de 200 canciones, de las cuales se seleccionaron meticulosamente
las 37 que configuran el resultado final, y un solo cerebro,
el gran Andresito, son los padres del disco doble que
se encargó de cerrar el siglo XX, de alejar la
figura de Calamaro de la de de los Rodriguez o los Abuelos
de la nada, distinguiendolo como un autor todoterreno.
Entre
tango, ranchera, blues, "rock de leones" como
decía en el Sin Documentos, y piezas pop inolvidables
en la retina auditiva de todos nosotros (Te quiero igual,
La parte de adelante, Cuando te conoci...) se mueve Calamaro
como "salmón" en el agua. Pero aparte
de los clásicos que todos conocemos, encontramos
temas que sobrecogen como pocos, como Negrita, la version
de Naranjo en Flor, o El dia de la mujer mundial, que
te hacen sonreir a la fuerza, como Maradona o Victoria
y Soledad...
Los
que todavía no conozcais bien la carrera de Andrés
os recomiendo que os hagais con éste disco, producido
por Joe Blaney, con un diseño sensacional, y con
álma propia. Como todo lo que es grande, y único,
no deja indiferente. Es una apuesta, o te desagrada, te
parece un elitista y acabas regalando el disco, convencido
de que gente como él hacen daño a la industria
musical, o te cala hasta el último centímetro
de tu cuerpo y se hace parte de tí. Pero, desde
luego, no te dejará indiferente.